
uno de mis poemas favoritos... de mis escritores favoritos y una pintura de un pintor sicodelico favorito (alex grey) =)
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Ha llegado el día de la necesidad del poema de Benedetti,(10 años después) del regocijo de las miradas, del recuerdo y del olvido.
ResponderEliminarDe cesar esa tendencia en la búsqueda de entretenimiento, de poner la mente en lugares menos peligrosos.
Oh hechizo, cuantas letras no deshice entre frases con anhelos de poder decirte tantas y tantas cosas, perdí mis cartas viejas para ti, como me ayudó escribirte en su momento.
Me encontraba un día, recordando ese aroma sereno, tan tuyo, de ese cabello especial que tenías, ese que alguna vez me acarició el rostro, ¿cómo puedo contener mis manos evitando las letras al recordarlo? Que le digo al recuerdo del aroma, engañarlo con promesas y disfraces?
Puedo ver los olores ¿sabías? Recuerdo muy bien a que sabe tu mirada y sabes a lo que me refiero. (ja ja ja no es justo reír)
¿Dónde estás? me preguntaba, sabía bien donde, pero prefería preguntar, así me daba opciones y tiempo, de manejar las cosas, hacer lo que tengo que hacer, resolver aquello necesario, “luego” me decía, se podrán resolver cuestiones, habrá tiempo para mirarte de nuevo, buscaré el momento, no somos tan viejos.
Hoy después de eones en años, ¿qué hay por decirte? Que podré decirte, ¿reclamos? me preguntaba, hoy me ha bastado leerte para verme de nuevo. Un café quizás, caminar un poco, disfrutar tus ropas negras, la sutileza de tu andar.
¿Qué me importa quién te besa, quien te acaricia? Me basta mirarte, ¿podrán deleitarse con solamente eso, aquellos insensibles que te tocan?
Lo dudo.
Eres lo que me robó el tiempo, Cronos, viejo detestable. Oh, tantas cosas que tengo para contarte.
“Sonreírte y mirarte”, ¿dónde venden esos dulces? ¿Los venden por cajas?
Me quedan un par de tarareos ¿sabías?
Conservo aún la bolsa de los recuerdos, tengo mis tesoros.
Un día me decía en soledad. Debe haber algún modo para que solo tú me leas, solo tú.
Y sí, te he podido leer, yo, solo yo.
Tenía mis dudas sobre escribir, decir algo, pero para darle pelea al tiempo hay que ser valiente, no basta con tener buenas intenciones.
Esto que parece una tontería era un regalo para mí en el futuro, algo que alguien debía encontrar ¿Quién es ese alguien? Es mi ventana, me pertenece.
Es siniestro tener una ventana y no poder acariciar la luna.
Me dirás “en mi vida hay gente buena”, sí, y yo menos lo soy.
Soy lo que a ti te robó el tiempo. A cambio te dio algo bueno.
¿Te parece que puedes dejar los suspiros con algo bueno?
Sé que también tienes una caja de dulces con mis manos en tus mejillas, de caramelos que saben a “viento en el rostro”, de besos en las orejas, de mordidas sangrantes.
¿Me vas a preguntar si se puede mirar el viento?
Pregúntale a las hadas.
Me quedan también un par de líneas en tinta dorada, hablan sobre los huesudos.
En la soledad está mi compañía, mi ungüento, ¿crees que me doy el gusto de comer mis dulces de piratas en frente de las inmundicias de la muchedumbre? Ja ja ja.
Me gustan tus fotos, tus dibujos y tus letras, siempre lo supiste, cuanto no hubiese querido encontrar estas palabras en momentos aburridos de sol, en esos en que las familias salen al parque para huir de sus problemas.
Te imagino, de negro, debajo de un árbol comiendo una manzana, mirando las puntas de tus botas, tarareando una canción que no sabes bien cómo va la letra. Pensando en el Grinch, en el tío Lucas y en por qué diablos todos son tan felices en su inmundo parque ja ja ja.
¿Cómo sé qué haces eso? Porque yo hago lo mismo ja ja ja.
Eres lo que me robaron, siempre estuve y estoy para ti, sabes quién soy ¿Cómo sé que lo sabes? Simple, porque eso solo se sabe y ya.
Parece que te abandoné y no, no es así, hubieron hechos y situaciones, puedo explicarlo, aunque no sé si quieras escuchar y tampoco sé si quiero hablar, nuestro silencio ha sido franco (como dice Benedetti), nuestros actos, posiblemente necesarios, no hay perdón, no hay culpa.
Prefiero comerme un postre y mirarte, aun estando lejos.
Sonreír y mirarte, recordar.
Esa es mi táctica, esa es mi estrategia.